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Nuestra Historia

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En las estribaciones de la alquería de Benifloret, en el corazón de los campos que envuelven la villa condal de Cocentaina, se encuentra el bancal conocido como deles  Nou Oliveres,por tener un número de nueve olivos milenarios, símbolo y estandarte de la monumental finca de la cual forman parte.

Este campo elevado pertenece a la partida dicha de la Corona, patrimonio en el siglo XIX de un sacerdote tonsurado del cual proviene el sobrenombre de coroneta,  por la tonsura del religioso. El sobrenombre dio nombre a la partida, que se encuentra enmarcada en un paisaje de topónimos sugerentes como Gormaig o Beniassent y valles como los de Seta, Travadell o Perputxent.

Los campos donde está el bancal de Nou Oliveres pasaron a finales del siglo XIX a manos de un labrador de Cocentaina perteneciente a una familia contestana dedicada desde antaño a la agricultura: la familia Carbonell.

A esta familia han pertenecido el bancal y los campos adyacentes desde entonces y hasta la actualidad, de manera ininterrumpida a través de cuatro generaciones de agricultores. En las fincas familiares de las ramas de la familia siempre ha permanecido el bancal más antiguo conocido como Nou Oliveres como el símbolo común de prestigio y de tradición. Enclavado en la altura y con la mirada desafiante sobre el paisaje comarcal, el campo ha asistido como testigo privilegiado al devenir del tiempo.

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Las raíces de los olivos de Nou Oliveres se hunden en la historia de Iberia, de Hispania, del Reino de Valencia y del País Valenciano. Íberos, romanos, visigodos, árabes y cristianos han pasado por unas tierras donde se funden la memoria de los tiempos y las técnicas más antiguas de labranza. Espectadores de la conquista del rey Jaume I de Aragón, los nueve olivos milenarios del bancal de les Nou Oliveres se han mantenido impertérritos a las centurias, protagonistas del avance de la agricultura que ha modelado y mejorado el cariz de sus frutos.

Las profundas raíces de los troncos ajados por las lluvias y las sequías han guardado como una reliquia el crepitar de los años bajo la corteza. Los árboles de este campo son los únicos de las partidas limítrofes que han resistido tanto tiempo a los avatares del destino.

En manos de la familia Agulló-Carbonell, los campos de las masías El Maset i la Xaquera en la alquería de Benifloret de Cocentaina han recibido el trabajo manual de la tradición agricultora de la familia y la aplicación de la tecnología, gracias al conocimiento de la ingeniería por parte de las generaciones más jóvenes de la familia.

Es por esto que las atávicas raíces del bancal de les Nou Oliveres pueden hoy destilar el aceite más genuino del Mediodía valenciano, con el sabor del tiempo de mil años y con el gusto preciso de los estándares de producción más exigentes de la actualidad.

Los olivos milenarios de 9 Oliveres son el testimonio y la reserva, el árbol monumental que plantado en el simbólico número de nueve continúa siendo el emblema de los campos heredados por Agulló-Carbonell. Con la mirada perdida en el vacío de un paisaje labrado de campos de olivos perennes, Nou Oliveres se perfila en el tiempo como un tesoro de matices y con una historia digna de ser conocida y saboreada.

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